REFLEXIÓN PROPIA
Pública Los primeros días en el centro han supuesto mucho más que una simple toma de contacto puesto que han sido, en cierto modo, un punto de inflexión entre la estudiante que observa desde la teoría y la futura profesional que empieza a mirar la realidad con otros ojos.
Recuerdo haber llegado con una mezcla difícil de describir: ilusión, curiosidad y también una cierta inseguridad de no saber exactamente cómo actuar, de cuestionarme si sabría estar a la altura o si sería capaz de comprender realmente lo que estaba observando. Sin embargo, con el paso de los días, esa incertidumbre inicial ha ido transformándose en una actitud más consciente y reflexiva.
Lo que más me ha impactado ha sido darme cuenta de que la realidad educativa es mucho más compleja de lo que aparece en los manuales. Los casos no encajan perfectamente en categorías cerradas, las conductas no siempre tienen una explicación inmediata y cada alumno representa una combinación única de variables personales, familiares y contextuales, lo que me ha llevado a cuestionar la tendencia, a veces presente, de buscar respuestas rápidas o etiquetas simplificadoras.
En este sentido, he empezado a comprender la importancia de detenerse, observar y escuchar antes de interpretar. He aprendido que detrás de una conducta que puede parecer problemática hay, en muchas ocasiones, una necesidad no comprendida o una forma diferente de relacionarse con el entorno.
También he tomado mayor conciencia de la responsabilidad que implica la práctica psicopedagógica puesto que no se trata únicamente de evaluar o diagnosticar, sino de hacerlo desde el respeto, la prudencia y el compromiso ético, sabiendo que nuestras decisiones pueden influir significativamente en la trayectoria personal y académica de los niños.
A nivel personal, siento que estoy iniciando un proceso de construcción de mi identidad profesional. Aún me queda mucho por aprender, pero empiezo a reconocer pequeños avances: una mirada más analítica, una mayor capacidad para formular preguntas y, sobre todo, una creciente sensibilidad hacia la diversidad del alumnado.
Si algo me llevo de estos primeros días es la idea de que ser psicopedagoga no consiste en tener respuestas inmediatas, sino en saber hacerse las preguntas adecuadas y mantener una actitud abierta, crítica y profundamente humana ante cada situación.
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.